La dualidad de la galleta

Lanzo una pregunta mental: ¿os consideráis personas pasionales o racionales? Si no conseguís elegir un bando en concreto, poneos en la siguiente situación; si os ofrecen una galleta, ¿analizáis el motivo de ese repentino obsequio intentando buscar un motivo des/interesado, o pensáis “GALLETAS GRATIS! OM NOM NOM!!”?

Bueno, si ya habéis elegido un bando en concreto (y si no, la verdad es que da igual, porque esto desembocará en el absurdo), os voy a revelar un secreto: [spoiler] estáis bien jodidos [/spoiler]. Siendo racionales, os mirarán mal a la vez que os excluyen poco a poco, y si sois pasionales, seréis la diana luminosa de un millar de flechas ardiendo que surcan el cielo, buscando un objetivo al que atravesar. Mola, ¿eh? ¡Pero tranquilos, no estáis solos! Somos legión, y si nos unimos, podremos disfrutar de la galleta. Unos analizarán la situación, mientras que otros la saboreamos… y al final, podremos compartir ambas resoluciones.

En más de una ocasión, yo mismo me he dejado llevar por la pasión, perdiendo la cordura y viendo la realidad de una forma distorsionada… pero por suerte, la propia razón sabe imponerse y devolverme a la realidad de una buena hostia. Hay quien dirá que madurando un poco y manteniendo la cabeza fría se puede controlar dicha pasión… pero ¡ay amigos, la galleta está taaaaan buena!

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