PESADILLA

Notas como la impotencia de la situación se apodera de tu ser; intentas correr, pero tus piernas no se coordinan bien. Intentas gritar, pero no tienes voz. Intentas luchar contra ‘ello‘, pero no te puedes mover. 

Te culpas a tí mismo de la desgraciada situación, ya que permitiste que pasara; bajaste la guardia. Es entonces cuando sientes ese sudor frío, que recorre tu tembloroso cuerpo… sabes que en este mismo instante, se acaba todo para tí. ‘Ello‘ se abalanza sobre ti, sin piedad, quitándotelo todo, asegurándose de que no queden sobras que puedan alertar a sus próximas víctimas.

En otra ocasión, te despertarías empapado en sudor, en tu cómoda y confortable cama, aliviado mientras intentas recuperar el aliento: “Uf, ha sido todo una pesadilla!”… pero no esta vez. No. Esta vez, no puedes despertarte de este mal sueño, porque no estás dormido.

 

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